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Alumnos de Kinesiología UCM realizaron exitoso internado por seis meses en Canadá

En la prestigiosa Universidad de Alberta, en Edmonton.

Más de 10 mil kilómetros debieron recorrer los alumnos Marcela Urtubia y Luis Santelices para llegar a la ciudad de Edmonton, Canadá, destino donde realizaron su internado clínico profesional, intercambio entre la Escuela de Kinesiología de la U. Católica del Maule y la U. de Alberta, Canadá, referente internacional en la disciplina que les permitió desarrollarse exitosamente a nivel personal y académico.

“Fuimos bien evaluados, nuestra curva de desempaño fue ascendente y nuestro inglés mejoró mucho, siendo capaces de entrevistar, evaluar y tratar a pacientes sin problemas”, comentó Marcela, quien agregó que para ella fue una experiencia completamente nueva, desde viajar en avión, pasar por migración y la ilusión de conocer otra cultura.

En el caso de Luis, ya había viajado a EE.UU. por trabajo, pero el viaje le permitió corroborar el nivel de la formación en su universidad de origen y aclarar el área en la que se desarrollará una vez titulado, “en mi caso me interesa la línea de músculo esquelético”, indicó.

“Realizar un internado clínico en el extranjero tiene como objetivo que los estudiantes amplíen sus conocimientos, conozcan sistemas avanzados de atención en salud y tener la posibilidad de aprender directamente con académicos con renombre internacional en el área de la Kinesiología. Vale destacar que la Universidad de Alberta cuenta con más de 100 años de tradición, es una de las tres mejores universidades de Canadá y cuenta con la única Facultad de Medicina en Rehabilitación de Norteamérica”, destacó el Dr. Alejandro Pacheco, director de Departamento de Kinesiología UCM.

Tres frentes

Su experiencia de internado, gestionada por el Dr. Jorge Fuentes, académico de la Escuela de Kinesiología UCM, se dividió en tres partes, primero en un curso de músculo esquelético dirigido por el doctor David Magee, experto reconocido a nivel mundial en el ámbito de columna vertebral. “En la Escuela de Kinesiología UCM trabajamos en base a eso, conocerlo fue un honor y un placer. Trabajar con él y que nos enseñara sus técnicas, y darnos cuenta que tenemos una buena base fue un orgullo, porque eran prácticamente las mismas técnicas que tenemos en nuestras prácticas. Fue bastante enriquecedor como alumnos regulares de la Católica del Maule”, señaló la futura kinesióloga.

En segundo término, los alumnos trabajaron en Cobertt Hall Clinic, clínica de estudiantes dirigida por académicos de la U. de Alberta, donde se atienden pacientes de escasos recursos gracias a un convenio conductual social público. “Pagando muy poco los pacientes tienen acceso a patologías neurológicas que son muy difíciles de abordar y de alto costo. Fue un nivel óptimo, practicábamos, revisábamos publicaciones de investigación y nos perfeccionábamos desde la evidencia científica”, destacó el futuro kinesiólogo UCM.

Finalmente, fue el Glen Sather Sports Medicine Clinic donde completaron su internado, centro especializado en la atención de deportistas con un alto nivel de infraestructura y equipamiento, como es el caso del equipo Game Ready, que permite el control de edema mediante la compresión de mangas por donde circula hielo por las extremidades de los pacientes.

“Llegaban patologías de deportistas de deportes de invierno, lo cual nos demandó prepararnos para ver cómo tratar diferentes tipos de lesiones, cosas que acá en Chile veíamos en teoría y que ahora tuvimos la oportunidad de ver. Es una clínica privada, cada sesión cuesta 120 dólares, una realidad totalmente contrapuesta a la anterior”, agregó Marcela.

Un desafío importante para ambos fue responder frente a la atención de muchos pacientes al mismo tiempo, “fue favorable como estudiantes, nos acercó a la etapa laboral real. Fuimos más ágiles y adquirimos la rapidez de atender pacientes sin perder la calidad de la atención. Podemos ser capaces de utilizar nuestras manos para todo, muchas técnicas, y conocer implementos como una cama de tracción que aquí en Chile la suplimos de forma manual con ayuda de técnicas”, manifestó la profesional de salud en formación.

Perder el temor y atreverse

Dirigiéndose a quienes tienen la idea de realizar una experiencia de intercambio profesional, Luis fue categórico en señalar que “Tienen que atreverse, no tener miedo a dar el paso e intentarlo, si no resulta que sea por otra cosa pero siempre intentarlo”.

“Yo no tenía los recursos para viajar, pero tenía ahorros desde pequeña y llegué a juntar para mi pasaje sola, lo que fue un alivio grande para mi familia. El resto de arriendo, transporte y manutención fueron aportes familiares, entonces todos aportando y trabajar para juntar más dinero. Vale la pena el esfuerzo, además está la posibilidad de créditos y golpear puertas, echar mano a todo lo posible para hacer realidad la experiencia”.

“Los reportes evaluativos que la Universidad de Alberta envió de nuestros estudiantes, dan cuenta de un desempeño altamente satisfactorio. El nivel de compromiso y la calidad en la interacción que los jóvenes tuvieron con los pacientes fueron destacados por los académicos canadienses”, puntualizó el Dr. Pacheco.